25 ago. 2009

La evolución y la intolerancia a la lactosa

Hoy toca un apunte de verdad, para hacer honor en algún momento al nombre del blog. Y en realidad podría encuadrarse más en un apartado de curiosidades o un "¿sabías que...?".

Suele darse por hecho que el ser humano puede tomar leche (de otros animales, se entiende) desde que la especie pisó la tierra, y lo cierto es que parece algo intrínsecamente unido, tanto que suele asociarse el ser mamíferos con la capacidad de tomar leche y aquellos que son intolerantes a la lactosa son vistos casi como enfermos, de hecho la Wikipedia lo define como una "afección de la mucosa intestinal". Lo que realmente sucede en estos casos es que el cuerpo no produce la suficiente - o ninguna- lactasa, que es la enzima encargada de digerir la lactosa de la leche, y al no ser capaz de digerirla, pues se tiene una digestión pesada en el mejor de los casos, o directamente se vomita, entre otros síntomas.

Lo curioso del caso es que la antropología y la genética de poblaciones ha descubierto ya hace mucho tiempo que existen de hecho poblaciones, etnias enteras que no pueden digerir la lactosa porque parece ser que esta capacidad fué una adaptación al medio de un grupo muy reducido de personas que vivieron en Europa, se adaptaron a la vida pastoril y a los recursos que ésta la ofrecía, entre ellos la leche de sus animales y sus derivados. Es conocido el caso sucedido entre Brasil y EEUU, cuándo estos últimos se ofendieron muchísimo porque los bresileños no se tomaban la leche en polvo que le enviaban en sus paquetes de ayuda humanitaria. Los nativos no podían digerir la leche y la veían poco más que como meo de vaca, pero a los políticos y administrativos este tipo de detalles, claro, se les escapan por ser para ellos demasiado finos (evidentemente si ellos lo toman, ¿ porque no lo van a tomar unas personas que están pasando hambre?)

Por lo tanto, tal como puede verse en ese mismo artículo de la wikipedia, la intolerancia a la lactosa, o la capacidad para digerirla, se distribuye en el mundo de manera muy desigual. Los suecos pueden digerir mucho mejor la lactosa que los mozambiqueños, por ejemplo, y aunque hoy en día los productos manufacturados han llegado a casi todos los lugares del mundo y la gente se adapta poco a poco a consumirlos, hay lugares en los que todavía casi el total de la población no puede digerir la lactosa, como en Thailandia y otros muchos países donde sus orígenes no están relacionados con el pastoreo ni el consumo de leche de otros animales.

En el siguiente mapa se puede ver la distribución mundial de intolerancia a la lactosa;

15 ago. 2009

La alteridad, Lost, y los otros

Si tuviésemos que elegir una primera pregunta, la más importante para la antropología, la que la hace al fin y al cabo existir, esa sería la cuestión que se ha dado en llamar de la otredad. Una sociedad parece definirse siempre en contra de, o en oposición a. Esto es, todas las sociedades han temido en cierto modo a las sociedades que no son ellos mismos, a los otros. Esta dicotomía existe también a nivel individual, y tanto en un caso como en el otro, este enfrentamiento es esencial para la creación de la identidad, grupal en el primer caso, individual o personal en el segundo.

Esta cuestión de la alteridad es el concepto fundador de la antropología moderna. Y es tan importante que todavía hoy en día tiene vigencia. A nivel metodológico, se suele afirmar que es necesario que exista un extrañamiento por parte del estudioso, esto es, que lo que se va a estudiar sea ajeno al antropólogo/a, que le resulte nuevo, raro, diferente. Esto se ha venido afirmando tradicionalmente como algo ineludible y necesario para que el trabajo antropológico pueda llevarse a cabo. Quizás hoy en día esto se ha matizado un poco, ya que los trabajos de antropología aplicada o urbana, por citar dos ejemplos muy claros, son llevados a cabo por antropólogxs que pertenecen a esa misma cultura que estudian. En estos casos el proceso de extrañamiento o alteridad se construye más mientras se accede o se planifica la investigación y no como punto de partida en sí mismo, como parecía ser el caso tradicionalmente.

Se habla incluso de una crisis de la disciplina durante el siglo pasado, que se solucionó, suele decirse, “con el descubrimiento de los otros del interior”, esto es, de las sociedades rurales occidentales. Esta crisis se dió junto al proceso de descolonización, que había estado muy unido a la aparición de la disciplina. La colonización y el desarrollo de la antropología fueron de la mano y se apoyaron mutuamente. Cuando la colonización perdió fuerza y los países empezaron a pedir su independencia, la antropología comenzó a perder su objeto de estudio, o al menos a serle más difícil el acceso. Y como la antropología es especialista en pequeñas comunidades, se empezaron a estudiar estas comunidades rurales del interior del continente Europeo. Un ejemplo clásico de esto es el estudio llevado a cabo por Pitt-Rivers en Grazalema, un pueblo de la sierra de Cádiz.

Otro ejemplo claro donde la alteridad está muy presente y donde se articula un fuerte proceso de creación de identidades culturales es en los actuales nacionalismos o regionalismos. Los español, lo catalán, lo gallego o lo vasco se definen siempre más por lo que no son que propiamente por lo que son, aunque muchas veces estas diferencias se expresen efectivamente en forma positiva (los de tal lugar somos de tal manera) en vez de adoptar la forma negativa (los de tal lugar no somos como los de tal otro). En este sentido, he escrito ya un post relacionado con este tema aquí.

Todo el tema de la alteridad, de la otredad o del extrañamiento se ha tratado de forma habitual en el cine o en la literatura. De hecho puede decirse que existe en cada cultura y en cada momento histórico un “ideal” o idea social de cómo es lo otro. El ejemplo más clásico puede ser el que se ve en el filme de George Méliès "Le voyage dans la lune". A partir del minuto seis, se ve la imagen que se tenía de los otros allá por 1902, año en que fué rodado el filme.



Sin embargo, el ejemplo más actual (a parte de títulos como "Los Otros", "Les autres", que en cierto modo hacen referencia a otro tipo de otredad que sería lo vivo frente a lo muerto, o mas bien no vivo), podemos verlo en la serie Lost. Un avión se estrella en una isla que en principio se cree abandonada, pero pronto se dan cuenta de que hay más gente viviendo en la isla. Este grupo pasa a ser conocido a partir de este momento como "los otros". Es curioso, porque llega un momento de la serie en que estos dos grupos interactúan y se mezclan, pero en todo momento se distingue claramente quien es de "los otros", tanto por intervenciones de los propios personajes como por la forma en que se trabaja con los personajes.


El ejemplo es interesante además porque se puede ver todo el proceso de creación de identidad grupal a lo largo del desarrollo de las temporadas. Se ve claramente como el grupo comienza a estar más unido en cuanto existe algo a lo que enfrentarse, tanto físicamente a través de peleas, enfrentamientos verbales, etc como ideal y "culturalmente", en el modo de vida, en las intenciones y motivaciones de cada grupo, en el lugar donde se reside, en las formas de vesitrse y de organizarse grupalmente, etc. Todo esto se ve más claramente en la primera mitad de la serie, durante las tres primeras temporadas, donde incluso un grupo diferente de supervivientes del avión se encuentra con los personajes principales, y es su común oposición a "los otros" los que termina por unirlos incluso más que la propia experiencia de haber viajado juntos en el mismo avión que se estrelló en la isla.

Siento los Spoilers a aquellos que no hayan visto la serie, pero animo a todxs los seguidores de la serie y del cine en general a que analicen este tipo de cosas, porque están presentes en muchas películas y novelas. Otro ejemplo clarísimo es todo un género que se basa en esta misma oposición; el western, donde la exploración de nuevos territorios en América del norte enfrentan a vaqueros contra indios (que en este caso, sobre todo al comienzo del género, son los otros, y por lo tanto, los malos). En cuanto a la dicotomía de bueno y malo, también es interesante ver cómo tratan vaqueros a inidios y viceversa, e incluso el trato que dan los recién llegados hombres (porque son hombres, no mujeres...) a la luna de Méliès a los habitantes lunares...Y todo esto, claro, con el propio proceso de colonización.