30 abr. 2010

El concepto de Escasez

Como se ha venido diciendo, el concepto de escasez es tan importante en la antropología económica que el suponer que existe universalmente o no, nos hará trabajar y entender la antropología económica de forma totalmente diferente. Intentaré ahora profundizar un poco más en el propio concepto de “escasez”.

Definición

Si bien antes se ha dicho que el concepto de “economía” puede definirse en función del concepto de escasez que se maneje, ahora podríamos decir también que el concepto de “escasez” puede darnos una definición de economía en sí mismo, pues, como explica Godelier “es posible, si bien no habitual, definir la economía como estudio de las consecuencias de la escasez y de los esfuerzos sociales e individuales por adaptarse al hecho de la escasez” (1976:131).

La definición más sencilla sería la que podría dar cualquier economista; la escasez significa que los bienes no están a libre disposición de las personas que los ansían (Godelier, 1976). Esto es, que las necesidades del ser humano son múltiples y susceptibles de infinito desarrollo pero los medios mediante los cuales los humanos satisfacen estas necesidades son limitados y por lo tanto existe una escasez de recursos para poder llevar a cabo esta satisfacción de necesidades. Esta es la definición y base conceptual que subyace a toda la economía neoclásica (Molina y Valenzuela, 2006:38).

Godelier termina por definir la escasez en unos términos más universales de los que podrían referirse únicamente a la consecución de bienes, sean estos materiales o inmateriales. Sin embargo, postula que la mas universal de las escaseces es la energía humana;

podemos volver a plantear el postulado de la universalidad de la escasez en los siguientes términos: en todas partes los hombres afrontan el hecho de que sus aspiraciones exceden sus capacidades. Siendo ese el caso, en todas partes deben economizar sus capacidades para realizar sus aspiraciones en la mayor medida posible. A pesar de lo anterior, debe reconocerse que puede haber sociedades donde no exista escasez, en el sentido en que aquí se ha definido el término”.(1976:133)

Es decir, que para Godelier, incluso en los términos más universales en que podría definirse la escasez, ésta no puede ser universal. Aunque el autor no abunda en razones, creo que no me equivoco al añadir que el suponer esta universalidad sería estar proyectando formas de pensamiento propias en culturas ajenas. Es decir, el hecho de que vivamos en una sociedad que valora lo material, el tener cada día mas, el conseguir un trabajo cada vez mejor o ascender en la escala social, no implica que existan sociedades donde las diferencias sociales no sean importantes y la gente simplemente viva pensando en satisfacer sus necesidades básicas. Incluso puede darse el caso de que estas estén perfectamente satisfechas y por lo tanto ninguna definición posible de escasez estaría afectando a esta sociedad.

Para concretar un poco más la definición, Godelier cree clarificador mencionar el concepto de utilidad marginal utilizado por los economistas. La utilidad marginal es un constructo referido al valor de los bienes. Para calcular el valor de la utilidad marginal de un producto concreto se mide la utilidad o satisfacción total que obtendrá el consumidor después de haber elegido un conjunto concreto de bienes. Con la formula que se deduce de esta idea, donde entran conceptos abstractos y subjetivos como los gustos y deseos del consumidor, la economía formal afirma haber explicado, por ejemplo, porqué en algunos casos el hecho de que aumente la demanda no sube el precio, o el hecho de que aunque un bien sea de fácil acceso y exista gran cantidad de oferta, su precio no se reduce. Bajo este concepto se han explicado los clásicos casos del agua y el diamante, una paradoja económica que postulaba que el agua era mucho más útil que los diamantes, pero estos eran muchísimo mas caros y valorados que la primera. Por lo tanto, el valor (y el precio) de un bien, según la teoría neoclásica, se define no tanto por su valor y utilidad real, como por su utilidad marginal. Plattner hace un repaso también a este concepto (1991:27-29) donde incluye varios ejemplos entre los cuales alude incluso al amor o al cálculo de los beneficios de pasar determinado tiempo con una persona u otra. En su caso aparece la definción más centrada en la racionalidad económica que le presupone a los individuos y muy basada en su creencia en la universalidad de la escasez.

Según esta idea, si se dispone de un bien en la cantidad suficiente para que su utilidad marginal sea cero, entonces este bien ya no sería un bien escaso, pues la necesidad y la demanda estarían equilibradas. Si además de lo anterior, no se necesita gastar otros recursos para conseguir el susodicho bien, entonces estaríamos hablando de un “bien libre”. “En el caso de los bienes que no son libres, su escasez o no escasez depende de la disponibilidad de los recursos necesarios para producirlos, de la productividad de esos recursos y de los deseos o necesidades de los bienes tal como se reflejan en las tablas de utilidad marginal” (1976:132).

Controversias. Formalistas Vs Sustantivistas

Delimitado el concepto de escasez, pasaremos ahora a describir las diferentes posturas que se han dado dependiendo de cómo se aplique el concepto. A modo de resúmen, Sahlins lo expresa así en su Economía de la edad de piedra; “ En términos generales, se trata de una opción entre la perspectiva del Comercio, ya que el método formalista se inclina a considerar a las economías primitivas como versiones subdesarrolladas de la nuestra, y un estudio culturalista que por cuestiones de principios valora a las diferentes sociedades por lo que son” (1974:9). Un par de líneas mas tarde él mismo se encuadra en la corriente sustantivista.

Para los formalistas la escasez de recursos es un hecho universal; todos los grupos humanos se enfrentarían al hecho de poseer unas necesidades infinitas frente a unos recursos limitados. La economía se convertiría entonces en la forma en que cada grupo administra estos recursos. Otro concepto tan importante como el de escasez para los formalistas es el de la elección o la decisión; como los recursos son siempre escasos, cada grupo ha de construir un sistema de valores donde las necesidades estén en cierto modo jerarquizadas. La elección personal es importante, aunque en el fondo esté guiada por un sustrato cultural, ya que de estas decisiones depende o se deriva la propia acción social. Para los formalistas la economía no es otra cosa que una modalidad de la conducta (Comas, 1998:34) y estudiando esta conducta es como se llegaría al conocimiento antropológico de la economía.

Considerando esta definición no queda otro remedio a los formalistas que identificar la economía con un sistema de mercado. Para que exista elección personal (demanda) debe haber a su vez diferentes posibilidades donde poder elegir (oferta), y estos son los elementos básicos que definen el sistema de mercado. Para los formalistas, este modo de intercambio (el mercado) es aplicable a todas las sociedades. Las diferentes manifestaciones económicas, según Firth, son de grado y no cualitativas o de tipo (Comas 1998:34). Esto, como bien explica Dolors Comas en su texto, implica una forma particular de entender la cultura y el cambio social, que siempre tiene como referencia occidente, el sistema capitalista de mercado y que por lo tanto impone una evolución lineal al resto de sociedades no capitalistas o no occidentales.


Narotzky señala otra posible crítica a esta perspectiva; se puede entender que “las relaciones sociales son percibidas como un intercambio de “valores” sociales o, alternativamente, como atributos de actos de intercambio” (2004;15). Es decir, la propia estructura de relaciones sociales es vista como cualquier otro bien o recurso afectado por las leyes de la escasez y la distribución mercantil, cualquier relación social sería susceptible de analizarse como un bien escaso con un valor propio. Lo único que se me ocurre es desearle mucha suerte a quien pretenda cuantificar esto.

Por su parte, los sustantivistas niegan la universalidad de la escasez. Plattner (1991:33) lo resume muy bien;

No obstante, los críticos de la tendencia formalista de la antropología económica esgrimieron un poderoso argumento que rebasa con mucho el simple disgusto por la generalización; no concedieron que la escasez formara parte de la condición humana. A la escasez de medios en la sociedad primitiva la definirion como una escasez de riqueza, una condición histórica particular producida por la “penetración” del capitalismo occidental en las sociedades nativas. Adujeron que las economías aborígenes se basaban en el parentesco y estaban plenamente incrustadas en la interacción social, moral y política. Por consiguiente, el cálculo de la elección individual no se sustentaba en el beneficio o la pérdida económica, sino en preocupaciones de carácter social, político y moral.”

La definición de economía de los antropólogos sustantivistas se basa en la definición más elemental; la dependencia de las personas en la naturaleza y en otras personas para conseguir satisfacer sus necesidades. Tal como lo define Comas D'argemir “hay formas diferentes en cada cultura de distribuir los recursos y los bienes producidos. La economía es, pues, una modalidad de la cultura” (1998:35). Los sustantivistas no se centran por tanto en la escasez, la elección y la racionalización de la economía, sino en la institucionalización de la misma, es decir, la manifestación concreta que en cada cultura se desarrolla para satisfacer las necesidades básicas. Cada cultura, inmersa en sus propio contexto medioambiental, desarrollará unas herramientas, tecnología y prácticas particulares para sus problemas concretos. En este sentido la economía pasa de ser un concepto general (a la vez inductivo) a uno más local, más concreto y situado (y a la vez deductivo).

El cambio social se estudia teniendo en cuenta cada cultura particular. Los sustantivistas no establecen un modelo de desarrollo o un fin igual para todas las culturas como los formalistas, sino que estudian la relación histórica de cada sociedad con su medio y la tecnología y modos de intercambio que se han ido desarrollando. Como dice Sahlins (citado en Comas, 1998:36), el sustantivismo valora a las diferentes sociedades por lo que son, y no las considera meras versiones subdesarrolladas de la nuestra (1976:9).

Los sustantivistas, por su parte, no niegan que exista un significado formal de la economía, es decir, efectivamente la economía puede estudiarse como “una teoría de la acción racional que implica la elección entre usos alternativos de recursos escasos” (Narotzky, 2004;15). Pero este tipo de estudios sería válido solo para sociedades donde el mercado es la forma económica predominante. Este es el significado, también, que utilizan los economistas para estudiar la economía de mercado capitalista. Pero, como la escasez y el mercado no pueden darse por supuestos en todas las sociedades humanas, la definición que la antropología debe manejar es la definición real o sustantiva que ellos proponen, nunca la formal.

Etic y Emic en la escasez

Marvin Harris introduce los conceptos de Etic y Emic para diferenciar entre dos fenómenos muy corrientes en el estudio de la antropología, esto es, la diferencia entre lo que afirma quien observa la realidad desde fuera, la mirada del antropólogo u otro observador ajeno a la realidad observada sería una visión etic, pues el análisis estaría realizado bajo el prisma y las categorías del observador. El análisis o punto de vista emic, por el contrario, refleja o explica la visión de un determinado fenómeno bajo el punto de vista de los “informantes nativos”, es decir, de los individuos que viven esa propia cultura.

En el caso de la escasez cabría preguntarse hasta qué punto sería importante distinguir entre estos dos términos. Parece que la escasez “etic”, definida básicamente como el hecho de que no todas las personas del mundo podrían obtener a la vez todos los bienes materiales que podría desear un individuo medio en una sociedad de consumo, podría aceptarse como universal. Creo que más allá de toda consideración etnocéntrica, no deja de ser cierto que si todos los seres humanos del planeta comenzamos a vivir a un ritmo de vida y consumo como el de los países ricos, la situación se volvería insostenible en términos ecológicos y llegaríamos a una situación de escasez material mundial.

Habría otra modalidad de análisis etic en el caso de la escasez, y sería el caso de que un observador exerior a la propia cultura, aún no siendo así para los propios individuos de esa cultura, afirme o compruebe de alguna manera que esa escasez existe. En este caso, creo que esta visión es menos importante, o incluso imposible de determinar. El porqué se aclarará más abajo de forma más profunda, pero creo que la escasez es un fenómeno que depende básicamente de la concepción emic mas que la etic. Con esto quiero decir que, por mucho que alguien diga que efectivamente los recursos no son infinitos y que un aumento de las necesidades (reales por el aumento de la población o provenientes de un aumento del nivel de vida, por ejemplo) demostraría que efectivamente los recursos son escasos, lo importante es cómo las sociedades viven la cuestión de la escasez. Es decir, que si un grupo de personas no creen que los bienes sean escasos, entonces la consecuencia de la escasez efectivamente no se materliazarán, porque no actuarán como tal, y por lo tanto la escasez deja literalmente de existir para estos grupos determinados.

Como la especialización de la antropología es precisamente la cultura, lo que nunca debe olvidar es el punto de vista emic, el de qué dicen las personas que viven la cultura que se estudia. En nuestro caso, habría que preguntar en economías diferentes al mercado (o incluso en economías de mercado diferentes a la capitalista), si realmente sienten, creen o actúan en consecuencia a una supuesta escasez de los bienes materiales o bienes de servicio. A su vez, esto nos daría una respuesta satisfactoria a la cuestión de si la escasez es un fenómeno intrínsecamente ligado a la economía de mercado o puede darse a la vez en algún otro tipo de economía, además de demostrar si efectivamente es un hecho cultural universal, tal como afirman los sustantivistas. Aunque haría falta un estudio en profundidad de etnografías concretas, e incluso a lo mejor estos datos ya recogidos no son suficientes para responder estas preguntas a causa de lo concreto y específico que es el tema de la escasez, existen indicios de que en muchas sociedades no viven efectivamente con la carga de la escasez a sus espaldas.

Dada la numerosa casuística etnográfica, resulta realmente difícil de creer que toda sociedad o grupo humano se comporte de igual manera y tenga en consideración la cuestión de la escasez. Bohannan y Dalton, analizando los mercados en África, afirman incluso que en determinadas comunidades, lo importante no es el propio intercambio de bienes materiales, sino todas las relaciones sociales y de parentesco que las transacciones crean, mantienen y refuerzan (1995:418-419), tal como Malinowski señalaba en su estudio del kula trobriandés1, por lo que afirmar que efectivamente en estos casos la escasez es un problema con el que los individuos suelen lidiar, parece un tanto forzado. El hecho de enteder la economía no como un campo propio y delimitado, sino como una parte más de las relaciones sociales (tal como se postula desde la antropología a través del concepto de incrustación), hace casi imposible para estas gentes llegar a plantearse la escasez como concepto cognoscitivo propio, ya que es una idea propiamente económica.

Sahlins vuelve a dar más pistas acerca del entendimiento nativo respecto a las actividades económicas, aunque sea expresado en un principio metodológico;

Los ensayos que se presentan a continuación, sin embargo, abandonan definitivamente esta concepción capitalista e individualista del objeto económico. La “economía” se convierte en una categoría de la cultura más que de la conducta, más cercana a la política y a la religión que a la racionalidad o a la prudencia. Ya no se trata de actividades que sirvan a las nacesidades individuales, sino del proceso vital esencial de la sociedad.” (1974:10)

Creo que lo que un investigador puede encontrarse en el campo depende en gran medida de este tipo de consideraciones metodológicas. En cierto modo son los propios investigadores quienes, categorizando, interpretando y seleccionando aspectos de la realidad, la terminan construyendo. Por eso toda esta cuestión de lo emic y lo etic, de si la escasez existe en algún lugar fuera de la cabeza de los economistas o de los formalistas, puede terminar siendo finalmente una discusión metodológica; ¿intento entender el mundo partiendo de la base de la existencia de la escasez en toda sociedad humana o intento estudiarla sin dar esto por supuesto? Respuestas muy dispares pueden surgir de estos diferentes posicionamientos. De todas formas, y aún teniendo lo anterior presente, creo que la segunda opción que Sahlins nos presenta, está mas cerca de ser un conocimiento proveniente de una actitud más neutra, de estudiar una realidad y ver cómo se manifiesta, que directamente ir a buscar una manifestación concreta en un ámbito concreto para refutar unas ideas previas. Lo inductivo debería primar sobre lo deductivo. Y por ello creo que probablemente esa afirmación que vuelve a enfrentarnos al hecho de la incrustación de la economía en la sociedad, puede darnos pistas acerca de la existencia de la escasez en otras sociedades que no sean la capitalista.


Desde luego, parece ser que en esas sociedades que el ha estudiado, el concepto de escasez está muy lejos de estar presente en la mente de los individuos. Si esto sucediese, sería difícil de explicar porque estas sociedades emplean el mínimo tiempo posible para satisfacer sus necesidades. “Asegurar que los cazadores eran opulentos significa negar entonces que la condición humana es una tragedia decretada donde el hombre está prisionero de la ardua labor que significa la perpetua disparidad entre sus carencias ilimitadas y la insuficiencia de sus medios” (1974:13). Para Sahlins, siguiendo este razonamiento, hay dos formas diferentes de ser opulento; una es produciendo mucho, la otra deseando poco. Y es en esta última donde encuadra a las sociedades opulentas primitivas.

¿Podría verse esta falta de ambición como precisamente una adaptación a esa escasez que los sustantivistas dicen universal? Parece que en los casos que expone Sahlins está lejos de ser así. Como explicaré mas abajo, el suponer una ambición, un aumento de los bienes materiales, etc. es querer ver en otras sociedades o invidiuos valores propios de nuestra sociedad capitalista o de la sociedad burguesa desde donde otros autores escribieron en este mismo sentido. Efectivamente, en estos casos concretos, parece que estas sociedades son perfectamente conscientes de sus necesidades, y simplemente se dedican a satisfacerlas con el mínimo trabajo posible, tal como argumenta Sahlins a lo largo de todos los artículos en Economía de la Edad de Piedra.


De hecho, otra de las características de las que habla en su ensayo es acerca de la prodigalidad, que directamente define como “la inclinación a consumir rápidamente todas las reservas de que disponen como si no dudaran ni un momento de poder conseguir más” (1974:14) La cursiva es mía, y pretendo resaltar precisamente esto como una prueba a favor de que, efectivamente, no todas las sociedades viven pensando que sus recursos son escasos, incluso en algunos casos parece ser que el comportamiento es más bien al contrario; confían totalmente en que estos son más que abundantes y se comportan como tal. Soy consciente de que este comportamiento puede ser explicado desde diferentes puntos de vista; una baja densidad de población en una zona muy rica en recursos, sociedades nómadas que saben donde encontrar los recursos en cada época del año y que por lo tanto tampoco pueden cargar con muchos enseres y alimentos, etc. Pero lo interesante de este comportamiento para este ensayo es precisamente el que sirva de contraargumento para la postura universalista en cuanto al tema de la escasez.

1“Al calificar al Kula de actividad principal, quiero significar que esta prioridad está implícita en las mismas instituciones. Al estudiar el comportamiento de los indígenas y todas las costumbres implicadas, vemos que el Kula es el objetivo principal a todos los respectos: las fechas se fijan, los preliminares se hacen, las expediciones se preparan y la organización social se determina no de cara al comercio, sino de cara al Kula. En una expedición, la gran fiesta ceremonial que tiene lugar a la partida se refiere al Kula; la ceremonia final donde se hace cómputo e inventario del botín también se refiere al Kula, no a los objetos comerciales obtenidos.” (1972:112) La cursiva es mía.

22 abr. 2010

Antropología Económica

Sí, lo sé cada vez publico menos. Como no soy capaz de encontrar un hueco para escribir expresamente para aquí, he decidido que voy a "reciclar" un par de cosas que he hecho para alguna asignatura, y de paso no dejar esto demasiado abandonado. Así que lo siguiente que colgaré será un breve monográfico acerca del concepto de "escasez" en la antropología económica. Como son varias páginas, haré dos entregas. Hoy, la primera, breve introducción a la Antropología Económica.

La antropología económica es una rama o subdisciplina dentro de la antropología social y cultural. Aunque no se puede indicar una fecha exacta de nacimiento, ya que temas económicos eran tratados ya en monografías desde siempre – aunque de forma dispersa y poco sistemática como recuerda Contreras (1981; 9-10) - , algunos autores y autoras señalan el surgimiento de esta subdisciplina en el año 1952, cuando Herskovits publica su obra Economic Anthropology (Comas D'argemir, 1998; 13). Como recuerda Godelier, no hay que olvidar también que además de ser una subdisciplina dentro de la antropología social, la antropología económica es una “subdisciplina fronteriza” (1974:131) de la economía y por lo tanto ambas mantienen una relación de intercambio de ideas, conceptos, método, lugares de estudio, etc. Aunque como recuerdan Molina y Valenzuela (2006:8) “las contribuciones de la antropología económica han pasado desapercibidas para la economía en tanto que disciplina ”.

Los propios términos que componen el nombre de la subdisciplina pueden darnos una pista de su definición; en este caso, la primera palabra aporta un método, una manera de acceder al conocimiento, esta es, la etnografía o el método etnográfico. Plattner añadiría también a esta definción los lugares (1991:17), haciendo referencia a la clásica costumbre de los antropólogos de estudiar unas sociedades determinadas fácilmente abarcables en el espacio. Por su parte, el término economía nos dice la clase de actividades de las que se va a ocupar, esto es, la economía. Efectivamente esto nos lleva a la obligación de definir ambos conceptos; economía y antropología. Siendo este un trabajo para la carrera de antropología, creo que debo dejar de lado (no tanto por obvio sino por extenso y complicado) la definición de antropología y del método etnográfico, que podemos dar más o menos por sentado. Sin embargo se hace necesario ahondar en el término “económica” porque de él depende qué estudia concretamente esta subdisciplina que nos ocupa.

Para definir lo que la antropología ha entendido como económico, debemos ampliar nuestra visión de lo que consideramos “económico” evitando pensar que es solo aquello relacionado con el dinero y con la economía de mercado, tal como nuestra experiencia vivencial nos puede hacer sentir o pensar. Para la antropología, lo económico son aquellas actividades que satisfacen las necesidades materiales de las personas. Por lo tanto, el objeto de estudio serán las diferentes formas de producción, distribución y consumo de bienes y servicios en las distintas sociedades, exista dinero o no en cualquiera de sus expresiones posibles, haya economía de mercado o economía de intercambio o, incluso, si el intercambio no existe en ninguna de sus manifestaciones.

Susana Narotzky (2004:21), delimita de la siguiente manera lo que para ella debería ser la forma de entender lo económico para la antropología;

“Por una parte, creo que un primer paso necesario consiste en el rechazo del concepto de un nivel económico separado o de una región acotada de relaciones o actividades sociales económicas. Por otra, creo útil restringir el alcance de lo “económico” a las relaciones sociales que participan en la producción de vida material, a través de la interacción organizada de los seres humanos y la naturaleza. Por último, desearía proponer la idea de que en las poblaciones humanas, las relaciones materiales no pueden separarse teóricamente de sus expresiones culturales que a su vez, son producidas y toman cuerpo materialmente”

La primera parte de su definición se refiere a un término acuñado en antropología económica por Karl Polanyi, y no es otro que el de la incrustación de la economía en la sociedad. Esto es, que lejos de existir como un ente propio o una institución diferenciada dentro de las sociedades, la economía se articula a través de y a la vez influye a muchos otras instituciones sociales como puede ser el parentesco, la religión, la política, etc. Por lo tanto, no puede ser estudiado como un ámbito separado que posea un comportamiento propio y aislado, sino que solo puede ser comprendida en relación con el resto de la estructura social; necesitamos una mirada holística, que abarque el conjunto total del grupo o sociedad estudiada. Bohannan y Dalton dan un claro ejemplo de incrustación cuando hablan del kula y otras formas económicas de redistribución, donde lo más importante no es el propio intercambio de bienes materiales, sino el hecho social del intercambio que refuerza, crea y mantiene relaciones personales, de parentesco y sociales. Y para explicar esto, dicen; “No es posible entender cabalmente el movimiento de los bienes materiales en transacciones recíprocas y redistributivas fuera del contexto de las situaciones sociales de las que forman parte integral” (1995:418)

La economía, por tanto, puede definirse -siguiendo a Polanyi y otros autores- como una actividad institucionalizada, aunque no por ello aislada de otras instituciones sociales, que en consecuencia implica una organización y determinadas condiciones sociales para que pueda desarrollarse. Es una manifestación propia de cada sociedad, lo que hace de ella una forma de cultura. O, recorriendo el camino a la inversa, cada cultura o sociedad ofrece una respuesta particular a la cuestión de cómo satisfacer las necesidades básicas. Estas diferentes respuestas dependerán de múltiples factores (medioambientales, de recursos, desarrollo tecnológico, etc) y la forma concreta en que se materializa sería la economía de cada grupo social.

Desde que la subdisciplina surgió hace cincuenta años, la relación con la antropología social ha sido muy intensa. Hasta tal punto que Comas D'argemir (1998; 22) afirma que ha contribuido de forma muy importante a reformar la antropología social. Y es que, siguiendo a Dolors, el concepto de expansión del sistema capitalista ha derivado mas tarde en el de globalización, es decir, de ser meramente capitalista -y por lo tanto un concepto simplemente económico-, ha pasado a ser cultural, global. En este sentido, la articulación y la mutua influencia de lo local y lo global en el sistema mundial ha tomado mucha importancia en los últimos tiempos en múltiples campos de la investigación social, y bien es cierto que la antropología económica lleva ya años inmersa en el estudio de estas dinámicas, por lo que tiene mucho que aportar a los estudios mas generales. Otro dato a destacar según Dolors es la gran influencia y relación que tiene la antropología económica con la antropología ecológica y la antropología política.

Para terminar este breve acercamiento, voy a intentar una conclusión que haga a la vez introducción de lo que sigue a continuación. En los párrafos anteriores he intentado hacer una definición de lo que en antropología se ha venido entendiendo por “economía”. Aunque los rasgos anteriores puedan darse como más o menos aceptados, ha existido – y existe en cierta medida- un debate acerca de esta definición, y parte precisamente del concepto central que ocupa este breve ensayo; la escasez. Para los formalistas la consecución y distribución de bienes sigue siendo la definición básica de economía, pero su comportamiento, según Firth por ejemplo, se debe siempre a la lógica de la escasez; esta es universal y explica cualquier manifestación económica. Sin embargo, para los sustantivistas, esta afirmación es válida solo en un contexto de economía de mercado, mientras lo que define realmente cualquier economía es la interacción entre el medio y el ser humano para conseguir recursos, donde también se incluye la tecnología necesaria para ello, los modos de distribución, consumo, etc. (Narotzky, 2004: 14-16, Comas D'argemir, 1998: 34-35, Molina, 2004:8-9).

La bibliografía a la que hago referencia, la colgaré en el próximo post, que espero sea en breves días.